Ruido en la oficina
Aunque las oficinas no son los centros de trabajo en los que hay que soportar ruidos más molestos no significa que estén exentas de unos niveles de decibelios inaguantables en muchas ocasiones. Esta situación puede acabar causando estrés en las personas que allí desempeñan sus funciones.
Entre los ruidos que un oficinista debe tolerar están las conversaciones de sus compañeros, los constantes y múltiples timbrazos de los teléfonos, tanto fijos como móviles, la música ambiental o la particular de cada trabajador si este no utiliza auriculares o el continuo trasiego de personas.
Aunque cada persona tiene una tolerancia diferente al ruido, está comprobado que éste afecta a la concentración. El ruido producido por una conversación puede reducir la capacidad de concentración hasta en un 20%. En cambio, un ambiente silencioso puede ayudar a mejorar la capacidad de centrarnos en una tarea hasta en un 50%.
La mejor manera de aislarse de los ruidos de la oficina es la música, a ser posible escuchada a través de auriculares. La opción ideal es la música clásica pero, como ya hemos explicado anteriormente, otros estilos también ayudan a mejorar la capacidad de concentración y de paso ponernos de buen humor. También se pueden usar tapones para los oídos. Y si las conversaciones llegan a un nivel ensordecedor, se debe rogar a los compañeros que bajen la voz.
Sin embargo, demasiado ruido en el lugar de trabajo no sólo afecta al desempeño de las tareas y al bienestar de los empleados. Un nivel de ruido alto y continuo suele afectar también a la capacidad auditiva de los trabajadores, resultando en pérdida de audición.


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